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Eran los años de la llamada cuarta republica, eso años fueron la panacea de la democracia venezolana partiendo de la gran renta petrolera que manejaban los gobiernos del punto fijimos. Los adecos y copeyanos tenía lo que muchos conocíamos como la Venezuela saudí donde el dinero del estado no poseía ningún problema con la economía del país, hasta el llamado viernes negro que los copeyanos dejaron que permeara a la Venezuela de lo posible y, de lo barato dame dos. En la actualidad el gobierno de los llamados demócratas bolivarianos o dejo (claro no todos los que visten de verde oliva) burócrata-militar,  les paso lo mismo que a los gobiernos del punto fijista el dinero se acabo, el precio del petróleo bajo, se estanco y Venezuela no logro entender que había que sembrar el petróleo y olvido revisar los libros por mera curiosidad, intentar comprender que quería decir Arturo Uslar Pietri con esa palabras. Por lo que se inicio el uso de una novísima p­­alabra, para quienes son maduristas y militares iletrados con un léxico muy pobre la dedición de transformación del país en toda su estructura administrativa,  funcional, social y económica.

 Esta transformación fue apoyada según los chavistas por el socialismo como definición conceptual, esta transformación socialista o desarrollista permitió a la economía venezolana vivir una masiva transferencia de renta hacia el capital importador y una casta burocrático-militar no todos los oficiales de la profesión con más dificultad político social en el país, que de forma aplicada se estableció de facto a vivir, a costa de las arcas públicas mediante la sobrevaluación del bolívar y las importaciones engañosas para captar divisas a precios preferenciales con las diferentes instituciones creadas, por el gobierno para controlar el manejo de las divisas de la nación. El llamado por los revolucionarios burocráticos y militares como proceso bolivariano, ha sido una variante del rentismo petrolero que fue practicada durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Sin dudas podría definir realmente el proyecto revolucionario como el nacional  populismo militarista. Es importante destacar que las revoluciones socialistas clásicas no tiene este tipo de perfiles sociales para sus ciudadanos y menos todos su profesionales de las fuerzas armadas actúan igual.

En la actualidad todos los venezolanos entendemos, que la nación atraviesa por un grave problema económico, por lo que creo estar seguro que pocas son las personas que comprende que no es un secreto que Venezuela sufre la crisis más profunda de su historia, según ellos en la democracia actual. Instituciones como el FMI determina que por cuatro (04) año consecutivo, el país presentará la inflación más alta del mundo (estimada en 2.616 % para 2017). En enero de 2018, la inflación alcanzó el 95% y la inflación anualizada fue de 4.520% (5.605% en alimentos, según la firma Econométrica). Esto solo determina que el país ha entrado de lleno en la hiperinflación lo que permite ver como los precios suben a diario.

La firma econométrica establece que Venezuela  posee además un déficit fiscal de dos dígitos (al menos por sexto año consecutivo), esto nos coloca como uno de las naciones con el riesgo país más alto del mundo. Las reservas internacionales más

bajas de los últimos 20 años (menos de 9.300 millones de dólares), y una alta escasez de bienes y servicios esenciales (alimentos y medicinas). El valor del dólar paralelo (que sirve para fijar casi todos los precios de la economía), se ha incrementado en más de 2.500% en 2017, esto ha desintegrado por completo el poder adquisitivo de la población. En este nefasto panorama, Venezuela constituye el mejor argumento para los institucionalismos más retrógrados. En cualquier ámbito mediático, aprovechan la situación para asustar a sus conciudadanos con preguntas como: «¿Ambicionan socialismo? ¡Vayan a Venezuela y miren la miseria!». «¿Aspiran un cambio? ¡Miren cómo otra revolución destruye un país próspero!». Sesudos analistas aseveran que las políticas socialistas arruinaron el país y que la solución es un madurismo burocrático-militar reversión ultraliberal del llamo proceso revolucionario.

Para quienes, por mera ocupación han tenido la idea de leer algo sobre eso que nosotros llamamos socialismo, quiero exponer que la política económica bolivariana difiere mucho de ser socialista y incluso desarrollista. Para muchos economistas que no lo soy, observan que esto, que pretende establecer el gobierno de la revolución es un proceso de desindustrialización severo, en favor de una casta importadora financiera la cual con un discurso enardecido en el clientelismo popular vigoroso, ha acelerado de manera drástica la fase depresiva del ciclo económico capitalista de un proceso nacional de acumulación de capital basado en la apropiación de la renta hidrocarburífera de una nación como Venezuela que en los noventa era el principal productor de petróleo del globo.

Venezolanos, todos en la nación estamos padeciendo los estragos de vivir en un país, donde las condiciones no están ayudando a ninguno a sobre vivir y mantener unidas a nuestras familias, esto no es más que la práctica de quienes creen, que el país es de ellos y que su manejo es el mejor, por favor recuerden los tiempos que era posible establecerse un cualquier parte de la nación sin problemas y ver crecer a nuestros hijos, por esto les hago un llamado a todos los que creemos que Venezuela tiene mucho valor, que  en esta pequeña pero gran nación, podemos vivir, por tal motivo los invicto a todos a salir o cumplir con su voto el próximo 20 de mayo con conciencia clara, votar contra los que quieren hacerse dueños del  país, el cambio depende de nosotros los venezolanos no de los seudos revolucionarios y burocráticos-militares que no apoyan para nada la nación si no sus propias necesidades hay que dejar de contar con estos seudos venezolanos y tomar las riendas de nuestro propios destino viva Venezuela.


  Por Enrique Saavedra “gabo”   

 

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