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Desde 2016 el Ministerio para la Salud no publica un reporte epidemiológico del país

(Waka Noticias. Puerto Ayacucho, 17/04/2019).- A pesar de la distancia, la falta de electricidad y recursos, dos doctores uno desde Barquisimeto en Venezuela y otro desde Gainesville en Florida se las ingeniaron para continuar con estudios epidemiológicos en esa ciudad, además de capacitar a estudiantes en el uso de laboratorio e identificación de enfermedades transmitidas por el mosquito.

 

Desde 2016, el Ministerio para la Salud, en Venezuela, no publica un reporte epidemiológico del país. La crisis socioeconómica y política, además de la falta de recursos, ha causado un deterioro de la infraestructura pública de salud, dicen los expertos.

“No podemos levantar un teléfono porque no hay luz, no podemos poner una orden para un reactivo o para cualquier cosa que necesitamos porque no tenemos el proveedor, porque tenemos un cerco financiero, porque tenemos hiperinflación”, señala el doctor Alberto Paniz-Mondolfi, director académico de la Incubadora Venezolana de la Ciencia.

A raíz de las dificultades, el doctor Paniz-Mondolfi y la doctora Gabriela Blohn pusieron en marcha un proyecto que tenía como propósito continuar el estudio científico de enfermedades que se transmiten por la picadura del mosquito, como el Zika, el dengue y la chikunguya, con muestras que se enviaban desde Barquisimeto a la Universidad de Florida en Gainesville.

“La colaboración tuvo sus principios durante la epidemia del Zika en Venezuela en 2016. Nosotros queríamos saber si el virus había llegado a Barquisimeto y también queríamos saber sobre el virus, se sabía muy poco en aquella época y todavía hoy es muy difícil hacer la confirmación en el laboratorio”, explicó Blohn especializada en enfermedades vectorizadas por mosquito en los laboratorios epidemiológicos de la Universidad de Florida.

En un principio, el equipo de la Incubadora Venezolana de la Ciencia logró enviar desde Barquisimeto a Gainesville un cargamento de muestras de pacientes que presentaban síntomas de zika ya que no se podían analizar en Venezuela, el análisis se iba a realizar en Estados Unidos como parte del programa de intercambio.

“Con mi compañera Blohn nos atrevimos un poco a soñar en un proyecto de cambio o un motor de cambio que tuviera como eje principal la ciencia, pero a la vez una ciencia aplicada que no perdiera la perspectiva del paciente y la aplicabilidad social dado en el contexto en el que ya veíamos a Venezuela transitar”, señalo el doctor Paniz-Mondolfi.

Sin embargo, ese “sueño”, como lo describió el director de la Incubadora Venezolana de la Ciencia prontamente se vio interrumpido, según los científicos, el gobierno de Venezuela no permitió un segundo envío. Además de no tener recursos, ni equipo y sin personal especializado en Venezuela, la tarea de poder examinar muestras o llevar a cabo estudios en el país continúa siendo muy difícil, señala el doctor Paniz-Mondolfi.

“El éxodo del personal médico y científico es una de las cosas que más se ha hecho sentir. Los laboratorios y los centros de investigación y los grandes centros académicos y universidades del país están desoladas, el panorama es desolador”.

Como alternativa Blohn y Paniz-Mondolfi se idearon una metodología didáctica y tecnológica para continuar con la capacitación de personal médico en Venezuela. Ellos señalan que pese a las circunstancias por las cuales está atravesando el país, la falta de electricidad y de recursos es vital continuar con este estudio.

“Es un panorama epidemiológico que no da cabida al aburrimiento y por el calibre de las enfermedades tampoco da cabida a bajar la guardia. Si tenemos un sistema de salud pública que está desatendido, pues somos los nosotros los llamando a atenderlo”, dijo Paniz-Mondolfi.

Ambos científicos utilizan aplicaciones como WhatsApp y Skype para comunicarse frecuentemente. Para Blohn es importante mostrarles los avances de su investigación a los estudiantes en Barquisimeto, Venezuela.

Ambos científicos esperan poder recaudar fondos para eventualmente construir un laboratorio totalmente equipado en Barquisimeto, Venezuela. Mientras tanto el doctor Paniz-Mondolfi señala que el trabajo de ambos no se detiene. “Somos una de esas herramientas que están ayudando a la construcción de ese sueño que tenemos que es una Venezuela distinta”, afirmó Paniz-Mondolfi.

Por: TSU Juan Carlos Mendoza

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@manute76

Fuente: www.efectococuyo.com

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