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Los derechos humano suponen un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del hombre; un ser humano libre, exento del temor y de la miseria, en condiciones que permitan gozar de derechos económicos, sociales, educacionales, culturales, civiles y políticos, garantizando su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole.

Se establece también que toda persona tiene derecho al respeto de su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente, pero esto es letra muerta frente a las ambiciones de un selecto grupito de familias norteamericanas, dueñas de las empresas petroleras más grandes del mundo, con derecho a destituir, designar y asesinar cualquier presidentes, que no les otorgue contratos de exploración y explotación petrolera. Debe hacerlo a través de compromisos establecidos por ellos mismos, como ocurría en Venezuela antes de la llegada del presidente Hugo Chávez, cuando vaciaban los pozos de la faja del Orinoco, pagando regalías del1%.

Estas familias, que gobiernan en Estados Unidos y dan órdenes al presidente Donald Trump, son propietarias de las empresas: Alon USA, Amoco, Apache Corp, Arbusto Energy, Chevron Corporation, Citgo, Conoco, Conocophillips, Esso, ExxonMobil, Gulf Oil Corporation, Halliburton, Humble Oil, Koch Industries, Marathon Oil, Mobil, Occidental Petroleum Coporation, Phillips 66 Company, PJP4, Estándar Oil, Estándar Oil of Ohio, Sunoco, Zapata Coporation, Sunoco y Texaco.

Frente a este poder económico, los Derechos Humanos no son más que letra muerta. País que se oponga, será invadido, bajo el argumento de violar los Derechos Humanos, cuya justificación, la redactan los operadores políticos disfrazados de defensores de los Derechos Humanos, del Vaticano, que apuntalan informes con falsedades ajustadas a los caprichos de unas familias, que cuentan con las fuerzas armadas más poderoso del planeta, manejan a su antojo el Consejo de Seguridad de la ONU, la CDIH de la OEA, y tienen el derecho de asignar sillas en el Vaticano, a los países que se plieguen a sus intereses.

Una muestra del poder económico de estas familias, fue la invasión Irak, por unas armas químicas de destrucción masiva que jamás aparecieron, pero dejó más de un millón de muertos y unas cifras de violaciones de estos derechos fundamentales, a personas de ambos sexos y de todas las edades, que transitan por campos de detención estadounidenses, con una estimación que supera los 280.000. Los métodos de tortura y de presión a los prisioneros para hacerles confesar acciones que no han cometido, tales como unirse a la resistencia armada, o dar falsa información sobre otras personas, varían mucho. Van desde crímenes de guerra, asesinatos, violación de los derechos de los niños, castigos colectivos, violación de los derechos de la mujer, torturas y violaciones de los Derechos Humanos, en campos de detención y en cárceles, refugiados y discriminación racial. A pesar del hecho, de que la Secretaría General de Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales han reconocido la existencia de más de 10.000 personas detenidas indiscriminadamente, sin acusaciones concretas, las fuerzas estadounidenses e iraquíes, continúan con sus detenciones arbitrarias y prolongadas de ciudadanos. Estas detenciones siguen produciéndose a pesar de un decreto, recientemente publicado por el actual Consejo de Ministros, que prohíbe cualquier detención sin una base legal. Sin embargo, hay informes de casos en los que los jueces emiten órdenes de libertad para un prisionero, pero las autoridades ejecutivas, no acatan la orden. La falta de acatamiento de esas órdenes se utiliza a veces como un medio para recibir sobornos por los familiares de los detenidos. Amigo lector, ¿Habrá escuchado algún pronunciamiento del Vaticano, la Conferencia Episcopal Venezolana o sus operadores políticos, en contra de Estados Unidos por violación de derechos Humanos?

He aquí la hipócrita posición de la iglesia católica, cuando en su catecismo enseña que la vida humana es sagrada, desde la concepción hasta el momento de la muerte natural. Por el hecho de poseer dignidad, todos los seres humanos tienen derecho a tener lo que se necesita para llevar una vida verdaderamente humana, como: comida, ropa, vivienda, el derecho a elegir libremente el estilo de vida, a cohabitar en familia, acceso a educación, buena reputación, respeto, información, la capacidad de actuar de acuerdo a lo que nos dicta nuestra conciencia, protección de la privacidad y el derecho a la libertad, pero con sus informe sobre violación de Derechos Humanos, apoyan invasiones, establecimiento de dictaduras y golpes de estados de la CIA a países débiles, además, se enfrascan en férreas luchas contra los presidentes de gobiernos progresistas en América Latina.

Enfrentaron al presidente Hugo Chávez por supuestamente violar Derechos Humanos, cuando su verdadera posición fue defender los intereses de las empresas petroleras norteamericanos, sin que les hayan tocado sus privilegios. Chávez jamás tocó la empresa transnacional católica, que privatiza universidades y escuelas públicas, cobrando mensualidades disfrazadas de colaboración. Escuelas construidas por un gobierno, que paga el personal y el mantenimiento, les inyecta recursos a través de la Asociación Venezolana de Educación Católica AVEC, es decir, el mismo gobierno avala el delito de Peculado de Uso.

La Conferencia Episcopal Venezolana viene impulsando denuncias de violación de Derechos Humanos contra el gobierno de Nicolás Maduro, en instancias internacionales, pero nada dice de la privatización de ambulatorios, hospitales, emisoras de radio, canales de televisión, universidades y escuelas públicas, donde estudia la élite de este país, desplazando jóvenes y niños pobres e indígenas por estudiantes, cuyos padres tienen capacidad de pago. Esto es violación del Derecho Humano a la educación y a la salud. Además guarda silencio cómplice ante el bloqueo de alimentos y medicamentos ordenado por estado Unidos para respaldar la avaricia de un grupito de venezolanos opositores que destruye el país, asesinando niños, jóvenes y ancianos para ponerle manos al presupuesto nacional.

Esta empresa, que utiliza a los pobres como carnada, se apropia del dinero destinado a sectores campesinos y comunidades indígenas, como ocurre en Amazonas, donde el dinero destinado por la UNICEF, jamás llegó a las comunidades, y 980 mil euros aprobados para la comunidad indígena de Morichalito, vía Vicariato Apostólico, tampoco llegaron a su destino.

Dios dará cuenta de estos mercaderes del templo, que a nombre de Cristo y utilizando a los pobres como carnada, amasan millonarias fortunas sin que ningún pobre coma de ellos. Sólo regalan bendiciones y agua bendita con lo que no se va al mercado.

Por Andrés García

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