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(Puerto Ayacucho, Amazonas).- Un exponente de la música venezolana, de la música criolla a la cual me refiero en esta oportunidad, dice en uno de sus famosos temas “… y si se acaba el gas y si se acaba la leña, me voy donde la familia Peña”, bueno tanto usted como yo sabemos a quién me refiero, pero el tema no es la música a la cual hago mención, sino más bien a la enorme falta de gas que vive el pueblo venezolano y de manera especial las penurias y calamidades que está viviendo mi gente de Amazonas por este gravísimo problema.

En Puerto Ayacucho, según un sondeo realizado a los diferentes sectores, barrios y comunidades indígenas de la capital no existe un solo sector donde no falte el gas doméstico. Las denuncias son constantes ante los medios de comunicación y por los diferentes programas de radio, donde lo que mayormente reclama el pueblo amazonense es la falta de este servicio, siendo el más demandado de todos, aunque hay quejas y reclamos de la gente por el agua potable, la luz, el transporte público, los altos precios de la comida, la inseguridad en los sectores, los constantes robos y atracos, pavimentación, aguas negras, en fin, son muchas las necesidades que padece hoy en día el pueblo, que para completar la desidia se suma la cuarentena por el coronavirus.

Ha sido tan grave la situación con el suministro del gas doméstico que los habitantes de la capital amazonense se han visto en la necesidad de retroceder en el tiempo y realizar una de las labores que realizaban nuestros antepasados, cocinar con leña. Esta practica ha podido solventar en cierto modo el tema del gas en las familias, sin embargo, ahora surge otro inconveniente y es lo que tiene que ver con la deforestación que cada vez empeora, ante la ausencia casi nula de este servicio.

Hasta los momentos son pocos los sectores, comunidades y barrios de la capital amazonense quienes cuentan con el tan demandado servicio para cocinar en sus hogares, mientras tanto se siguen escuchando quejas y reclamos de la gente, pidiendo se les solucione la demora con el gas doméstico, que a pesar de las fuertes lluvias acontecidas en Puerto Ayacucho en los últimos días no han permitido que este rudimentario y primitivo arte de cocinar en fogón sea posible, mientras que a través de las redes sociales y grupos de compra y venta en Amazonas se ofrezcan altas sumas de dinero en pesos colombianos y dólares americanos por el canje del líquido en los diferentes tamaños de las bombonas, que en muchos casos son comprados por personas que poseen recursos para hacerlo, mientras que el que menos tiene plata tiene que conformarse con cocinar a leña, aunque esté prácticamente mojada.

Por: Juan Carlos Mendoza

Hablando Claro “Con la verdad por delante”