A lo largo del siglo XXI, los récords en calor han sido mucho más que los de frío en Australia.
En comparación, en Melbourne, ubicado 885 kilómetros al suroeste, estaba lindo, con "solo" 40,1 grados de temperatura.
Las playas de Sydney estaban tan llenas que apenas había espacio para maniobrar. Los incendios forestales se descontrolaron cerca de Melbourne, y en la autopista Hume, que une Sydney y Melbourne, un tramo del asfalto se distendió por el calor, causando un gran embotellamiento.
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El calor abrasador duró poco. Para el lunes, la temperatura en Sydney había caído a 28 grados, mientras que en Melbourne rondaba entre los 15 y los 20.
Las temperaturas de verano en las ciudades costeras del este de Australia son generalmente mucho más bajas que las de los desiertos centrales del país. En enero, los máximos promedio en Sydney y Melbourne rondan los 26 grados, según la Oficina de Meteorología.
No es raro que toquen algunos días de extremo calor, pero el cambio climático ha provocado olas de calor más intensas. Un informe de 2016 del "Estado del clima" de la oficina reveló que las temperaturas promedio del aire y del mar habían subido aproximadamente 1 grado Celsius desde 1910, y que "la duración, frecuencia e intensidad de los eventos extremos de calor" había aumentado.
Un estudio de 2015 encontró que de 2000 a 2014, Australia estableció 12 récords de calor por cada uno de frío. Por el contrario, entre 1910 y 1960, los primeros 50 años de registros fiables de temperatura en el país, el calor extremo y el frío extremo fueron casi igualmente comunes.
Y un estudio publicado el año pasado advirtió que para 2040, las olas de calor en ciudades como Sydney y Melbourne podrían traer temperaturas de 50 grados centígrados: una marca peligrosa capaz de derretir el asfalto.
Por Maggie Astor EFE