Amazonas no se escapa de la minería ilegal.

El pago por cada gramo de oro oscila entre 2 y 2,5 millones de bolívares. Desde adolescentes hasta adultos mayores de 60 años de edad se adentran en las minas por 12 horas seguidas. La comida y las enfermedades abundan, pero cientos se arriesgan para sobrellevar de la crisis económica que afecta al país

Aunque nunca había practicado la minería, Hansel Hurtado no tuvo impedimentos en adentrarse al Arco Minero para ganarse la vida.

Agobiado por la crisis económica que afecta a Venezuela, a Hurtado no le dio miedo separarse de su familia, residente del estado Vargas, y viajar 600 kilómetros para trasladarse hasta el norte del estado Bolívar, con tal de mejorar sus ingresos.

Partió recomendado. Historias de vecinos y conocidos que ya habían practicado la minería sirvieron de estímulo para tomar su decisión. “La vida acá —entre el litoral y Caracas— está muy dura con el tema de la comida”, justificó en declaraciones a El Nacional Web.

Su rutina cambió radicalmente. A las 6:00 am, cuando el sol aún no iluminada el cielo, ya Hurtado estaba buscando oro, actividad que realizaba ininterrumpidamente por 12 horas consecutivas, hasta que el atardecer antecedía la llegada de la noche.

“Únicamente reposábamos un poco para el almuerzo. Tampoco es que tuviéramos una hora establecida: aquello era comer y continuar al terminar. No había descanso y trabajar en eso era más duro que laborar en la construcción”, recordó.

Al igual que él, otras 40 personas recolectaban oro en el sector Las Claritas, municipio Sifontes. El pago por gramo, individual según lo que cada uno encontrara, representaba entre 2 y 2,5 millones de bolívares. De igual manera, si hallaban tres gramos, podían recibir 7,5 millones en tan solo un día.

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