TIEMPO DE PANDEMIA.
Se dice que fue el 8 de abril, miércoles de cenizas, que murió Joel Albino ahogado en el río Orinoco, por el caserío de Minicia Vieja en el Municipio Atabapo. Sabemos donde nacemos pero no dónde vamos a morir. Pero somos capaces de anunciarlo. Y a veces lo determina nuestros hábitos. En el caso de Joel no: no vivía ni trabajaba en Minicia, no era pescador, no buscaba salvar almas y no huía de la pandemia del coronavirus. Solo está claro, para su familia y amigos, que murió en el tiempo y lugar equivocado. Peor aún: no están claros los pormenores de su muerte. Lo único cierto es la noticia de su desaparición física, que sus familiares no pudieron asistir a su velatorio y entierro, ni trasladar su cadáver a Puerto Ayacucho, porque no había gasolina ni transporte, y todo estaba paralizado por orden presidencial de una cuarentena en todo el país.

El AMIGO
La familia Albino-Palencia ( Miguel- Margarita )siempre vivió en la frontera entre El Barrio 5 de Julio, Monte Bello y la Piedra. Una familia Cristiana evangélica muy creyente y numerosa. Frente a su casa se construyó una de las primeras iglesia no católica. Lo que muchos ignoraban es que el Sr. Miguel Albino estuvo entre los 14 indígenas que el 27 de noviembre de 1951 llevaron a la comisión científica a descubrir la naciente Del Río Orinoco bautizando la montaña como Cerro Delgado Chalbaud. En 2001 pudimos darle una pensión como sobreviviente de esa famosa expedición. Joel no sabía de ríos ni de aventuras. Tampoco quiso ser más indígenas que sus padres. Llegó como aprendiz a la casa de los pintores, al lado de la catedral, pero nunca fue mi alumno sino un amigo. Mientras nuestros temas eran los indios, las protestas y los paisajes de Pto Ayacucho, Joel se dedicó a pintar escenarios que estaban en su imaginación. Tuvo mucho éxitos y también muchos alumnos. Se hizo amigo de todos los artistas del círculo de pintores de Amazonas, secretario y presidente; y el fiel representante de la casa de los pintores que estaba en la Av Orinoco con Monte Bello.

EL ARTISTA
Joel Albino será recordado por los Amazonenses, en especial por los artistas plásticos y amigos, porque siempre estuvo al frente de La Galería del Centro Cultural Amazonas, más conocido por la “Casa Azul”. Como empleado promotor cultural de la Gobernación Indígena de Amazonas. A tiempo completo, porque sentía que era su casa y su compromiso. Allí pintaba, daba talleres para niños y adultos, montaba los concursos y exposiciones, exhibía sus pinturas, y era curador de las obras de todos los artistas. Nunca estuvo en guerra contra nadie ni era su pasión la política. Tal vez por eso el resentimiento y la mediocridad de los rojos no lo tocó; pero la indiferencia si. Solo eso explica que estuviera tan lejos de su arte y la casa de la cultura a la hora de su muerte.

EN SU MEMORIA
Nos queda el dolor de la despedida al artistas y al amigo. A quien tuvo siempre la humildad para ayudar y enseñar. Quien tuvo la mano extendida para servir y no la tuvo cuando la necesitó. Solo Dios sabe por qué se llevó a Joel Albino de manera casi secreta, en Semana Santa y en el Río Orinoco cuyo nacimiento vio su padre Manuel en 1951.

 

Por Liborio Guarulla