(Waka Noticias. Puerto Ayacucho, 20/06/2019).- Uno de los paisajes del recuerdo que me atrae en mi memoria de Doña Lina, fue su sonrisa de esperanza que con mucho amor y sabiduría, supo vencer el miedo ante cualquier tempestad junto con su eterno compañero Don Martín “Maita” Castillo, quienes supieron construir por un buen norte ese hogar amazonense trabajador, progresista, humilde en la riqueza de servicio, dentro de una familia de respeto, diálogo y de oración.

 

Sin embargo, esa capacidad de sacrificio y coraje de Doña Lina Mercedes Olivo de Castillo, como trabajadora social de la Gobernación del estado Amazonas, supo ganarse el cariño de sus compañeros, vecinos y amigos. Siempre con el perfil de darle un mejor futuro a sus hijos, a pesar de las duras pruebas que se nos presentan en la vida, donde no todo es color de rosa, sino que la constancia de saber llegar a la meta y mantenerse en ella, fue su principal fórmula del éxito para servir al prójimo.

Doña Lina Mercedes fue una emprendedora constructora de hogar amazonense, nacida el 24 de septiembre de 1938, día de la Virgen de Las Mercedes, en la vecina población de Caicara del Orinoco en el estado Bolívar y desde muy joven llegó a estas tierras de gracia de San Juan Nepomuceno, el primer pueblito de Atures, ubicado en la boca del río Cataniapo, frente al gran Raudal de Atures, fundada en el año 1747 por el padre misionero jesuita Francisco González, de la misma tierra de gracia con el nombre de Puerto Ayacucho bautizada por el ingeniero Santiago Aguerrevere Michelena, un 9 de diciembre de 1924 y en especial cariño, de esa amada Amazonas que la reconoció como su propia hija.

En la madrugada de aquel pasado domingo 17 de junio de 2018, ya era el Día del Padre, partió hacia la Santa Gloria del Señor Dios Bendito, dejando su sonrisa de esperanza en esa honorable familia de varias generaciones amazonenses, donde podemos recordar también, las sencillas expresiones de una de sus queridas nietas en la voz de Sol Amazonnia: “Tu infinito amor siempre estará sembrado en nuestros corazones; hasta luego abuela Lina”.

Por: Wolfgang Reina

Cronista de Puerto Ayacucho