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La recuperación del centro de detención de la entidad federal dejó un saldo de 39 reclusos muertos.

A tres meses de ocurridos los hechos en los que murieron 39 reclusos del Centro de Detención Judicial Preventiva del estado Amazonas (CDJA), familiares de las víctimas, la vicaría de Amazonas y el Observatorio Venezolano de Prisiones exigieron al Ministerio Público una investigación que establezca las responsabilidades penales de los autores materiales e intelectuales.

La noche del pasado 16 de agosto, efectivos del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestros (Conas) de la Guardia Nacional, funcionarios de la Fuerza de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional,  del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) y del Grupo de Respuesta Inmediata (GRIC), intervinieron el recinto penitenciario de Amazonas que se encontraba bajo control de los internos.

Durante la recuperación del centro se produjeron enfrentamientos que arrojaron un saldo de 39 reclusos muertos y cinco funcionarios heridos. Humberto Prado, coordinador del Observatorio Venezolano de Prisiones; en compañía del obispo de Amazonas, Jhonny Eduardo Reyes y Josefina Payema, madre de una de las víctimas, exigió a las autoridades: "ni olvido ni impunidad en torno a la masacre de Amazonas".

Solicitó que el caso sea investigado por el Ministerio Público y sean castigados los responsables materiales e intelectuales de la operación que dejó el elevado número de víctimas. "39% de la población  del centro de detención fue asesinada esa noche", agregó.

Prado denunció la persecución  y amedrentamiento de familiares y testigos de los hechos, al extremo que muchos de los sobrevivientes de la masacre fueron trasladados a un centro penitenciario en el estado Apure, a cientos de kilómetros del estado Amazonas.

Por su parte, Jhonny Reyes, obispo de Amazonas, pidió que el caso no caiga en el olvido, ya que muchos de los fallecidos eran inocentes, "además el hecho de ser presos no es un permiso para que los asesinen, por eso pedimos justicia y sanciones para los responsables".

Finalmente, Josefina Payema, madre de Gabriel Núñez (32), una de las víctimas, rindió testimonio sobre las últimas horas de vida de su hijo. La última vez que lo vio fue el día de los hechos, el 16 de agosto, cuando le dijo que la cárcel sería tomada esa noche.

Luego su hijo le envió dos mensajes de texto. Uno a las 6:00 am del miércoles, donde le escribía que estaba bien; 40 minutos más tarde, mandó un último mensaje: "Mamá, estoy casi muerto, cuídese, los quiero mucho, los amo", fue la última vez que supo de él con vida.

 Fuente EU